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23 de marzo de 2026

Temblores leves sorprenden a la capital: ¿qué pasó anoche en la CDMX?

El suelo de la Ciudad de México volvió a temblar este martes, aunque con movimientos tan sutiles que muchos habitantes ni siquiera los percibieron. Tres microsismos sacudieron la capital en un lapso de dos horas, confirmando una vez más la actividad sísmica recurrente en la región, aunque sin consecuencias graves hasta el momento.

El primero de estos eventos ocurrió a las 18:50 horas, con una magnitud de 1.6 en la escala de Richter. Su epicentro se localizó en la alcaldía Iztapalapa, una de las zonas más densamente pobladas de la ciudad, y se originó a apenas tres kilómetros de profundidad. Aunque su intensidad fue mínima, estos fenómenos suelen generar alarma entre la población, especialmente en una urbe acostumbrada a los sismos de mayor magnitud.

Tan solo un minuto después, a las 18:51 horas, un segundo microsismo se registró en la misma zona, aunque con características similares que no ameritaron mayor atención. Sin embargo, fue el tercer movimiento el que llamó más la atención por su magnitud ligeramente superior. A las 20:50 horas, un temblor de 2.2 grados sacudió la alcaldía Benito Juárez, con un epicentro a solo un kilómetro de profundidad. Este tipo de sismos superficiales suelen sentirse con mayor intensidad en áreas cercanas al punto de origen, aunque en esta ocasión no se reportaron afectaciones.

Las autoridades capitalinas, a través del Sistema de Alerta Sísmica y el Servicio Sismológico Nacional, mantuvieron un monitoreo constante tras los eventos, pero hasta el cierre de la información no se habían registrado daños materiales ni víctimas. Tampoco se activó la alerta sísmica, ya que estos movimientos no alcanzaron la magnitud necesaria para justificar una evacuación preventiva.

Los microsismos en la Ciudad de México no son un fenómeno nuevo. La capital se asienta sobre un antiguo lago, lo que la hace especialmente vulnerable a estos movimientos de baja intensidad, causados por fallas geológicas locales o el hundimiento del suelo. Aunque suelen ser imperceptibles para la mayoría, en ocasiones generan ruidos subterráneos que inquietan a los vecinos, especialmente en zonas como Iztapalapa, Benito Juárez o Coyoacán, donde la actividad sísmica es más frecuente.

Expertos en geología han señalado que estos eventos no necesariamente indican un riesgo inminente de un sismo mayor, pero sí son un recordatorio de la importancia de mantener protocolos de prevención y estar preparados. La ciudadanía, por su parte, ha aprendido a convivir con estos fenómenos, aunque no por ello deja de prestar atención a cada nuevo reporte.

Mientras tanto, las autoridades continúan con la revisión de estructuras críticas, como hospitales, escuelas y edificios públicos, para garantizar que cumplan con las normas de construcción antisísmica. Aunque los microsismos de este martes no dejaron huella, sirven como un llamado a no bajar la guardia en una de las metrópolis más expuestas a los caprichos de la tierra.

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